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Para China, quedar marginada es uno de los mayores riesgos del futuro diálogo Trump-Kim

Una señal hecha en concreto con las banderas de Corea del norte y China que ostenta las palabras : “Frontera: China-Corea del norte”, en un cruce en la ciudad fronteriza china de Tumen en la provincia de Jilin de China Oriental.

La decisión del presidente Trump de reunirse con el líder de Corea del norte, Kim Jong-Un, a finales de mayo plantea tanto riesgos como oportunidades para China.

Por el momento, los planes de Estados Unidos de lanzar un ataque militar a Corea del Norte están en segundo plano y hay esperanzas de una flexibilización en las tensiones en la península coreana.

El presidente chino; Xi Jinping está indudablemente aliviado de que el peligro de una guerra que amenazaría la seguridad china y socavaría su plan nacional de rejuvenecimiento haya disminuido. Pekín se preocupa, sin embargo, de que se le margine del proceso diplomático que pronto podrá ponerse en marcha, lo que dificultará la protección de los intereses nacionales chinos.

En una llamada telefónica con Trump el día después del anuncio de la Cumbre planeada entre Estados Unidos y Corea del norte, Xi acogió con beneplácito la decisión del Presidente de Estados Unidos de reunirse con Kim e instó a ambas partes a iniciar el compromiso y el diálogo lo antes posible y esforzarse por obtener resultados positivos.

La estrategia de máxima presión de Estados Unidos está dirigida a restringir gravemente las ganancias en divisas fuertes a Piongyang a través de duras sanciones internacionales que han inquietado más a China. Pekín ha temido durante mucho tiempo la inestabilidad y un posible colapso de Corea del Norte, lo que podría resultar en una península unificada aliada con los Estados Unidos, y tropas estadounidenses desplegadas cerca de la frontera con China.

Sin embargo, China ha compartido desde hace mucho el objetivo de Estados Unidos de eliminar las armas nucleares de Corea del norte. Una Corea del Norte con potencial nuclear podría desencadenar una reacción en cadena, ya que Japón, Corea del Sur e incluso Taiwán buscarían obtener sus propias armas nucleares. También socavaría el Tratado de No Proliferación Nuclear, el cual limita la propagación de las armas nucleares y preserva el estatus de China como uno de los pocos Estados con armamento nuclear. Las pruebas de armas nucleares de Corea del Norte en su  sitio de pruebas nucleares Punggye-ri, a unos 50 kilómetros de la frontera de China, representan un riesgo de fugas radiactivas que podrían contaminar el suelo, el agua y el aire en las provincias del noreste de China.

China fue la anfitriona y convocadora del Dialogo de los Seis, un proceso del 2003-2007 que vio a los representantes de Corea del Norte sentarse con delegados de Estados Unidos y otros cuatro países para discutir la terminación del programa nuclear de Corea del Norte a cambio de incentivos. China jugó un papel clave especialmente en la forja de un acuerdo entre las partes. En una declaración conjunta de septiembre del 2005, Piongyang acordó abandonar sus armas nucleares y programas nucleares, mientras que Estados Unidos alego no tener armas nucleares en la península coreana y prometer que no atacaría a Corea del norte.

Si se inician nuevas negociaciones, es posible que China no tenga un asiento en la mesa y esa perspectiva está creando ansiedad. Aunque los chinos han insistido durante mucho tiempo que el meollo del  asunto nuclear de Corea del Norte es una disputa entre Washington y Piongyang, China quiere seguir ejerciendo influencia sobre las decisiones importantes en materia de políticas, y temen que un acuerdo entre Estados Unidos y Corea del Norte pueda tener consecuencias negativas  para los intereses geopolíticos chinos.

El temor de Pekín a ser excluido, y con sus intereses perjudicados ya está siendo expresado por los expertos chinos. El profesor Shi Yinhong, director del Centro Universitario del Pueblo para los Estudios Americanos y asesor del Consejo de estado, lamentó que mientras Trump se prepara para reunirse con Kim Jong Un, China sólo puede mantenerse al margen y dar la bienvenida al encuentro, pero no puede hacer nada

Zhang Liangui, profesor y académico sobre Corea en la Escuela del Partido Central en Pekín, destacó que la cuestión nuclear de Corea del Norte implica la seguridad geopolítica y regional y que, naturalmente, China debería participar activamente en ella. Expresó Zhang, agregando que China debería tratar de impedir que Corea del norte se aliara con los Estados Unidos.

En la Conferencia de prensa anual celebrada durante el Congreso Popular Nacional de China, el Ministro de Relaciones Exteriores chino, Wang Yi, tomó el crédito por el avance de la península coreana. Ya que Corea del Norte se abstuvo de realizar pruebas nucleares o de misiles balísticos durante los Juegos Olímpicos y los Estados Unidos y Corea del sur habían pospuesto sus ejercicios militares conjuntos, Wang afirmó que la propuesta de congelamiento dual de China había demostrado ser la fórmula adecuada para el problema y creó las condiciones básicas para la mejora de las relaciones intercoreanas.  Wang Yi intento dejar claro ante Seúl, Washington y Piongyang que la contribución de Pekín al establecimiento de la paz había sido hasta ahora indispensable y seguiría siendo esencial en el futuro.

Si las negociaciones se desprenden en una cumbre Trump-Xi, es probable que China intente participar, en lugar de dejar los debates a los Estados Unidos y a las dos Coreas. Pekín puede intentar reinsertarse al ofrecerse como anfitrión para los diálogos diplomáticos. Piongyang probablemente se opondría a la participación China en cualquier negociación. Los lazos de Corea del Norte con China se han vuelto cada vez más tensos debido a búsqueda de armas nucleares y misiles balísticos de largo alcance por parte de Kim, en desafío a los intereses de China y su apoyo a sanciones más estrictas para Corea del norte.

Asegurar que China tenga un escaño en la mesa de negociaciones no debe ser un objetivo central para los Estados Unidos. Aunque Estados Unidos y China comparten intereses en una península coreana desnuclearizada, sus intereses divergen en otros asuntos. Pekín ha llamado abiertamente a poner fin a las alianzas de la Guerra Fría en la región y espera que las fuerzas estadounidenses se retiren de la península coreana. Si las conversaciones progresan hasta el punto de considerar la sustitución del armisticio que puso fin a las hostilidades de la guerra de Corea el 27 de julio de 1953, con un Tratado de paz, ya que China es parte en ese acuerdo, podría invitársele a participar.

Si se excluye a China por el momento, sería prudente por parte de la administración de Trump mantener a Pekín informado. Incluso en el mejor de los casos, es probable que las negociaciones se extiendan.  Mantener la máxima presión sobre Corea del Norte mediante sanciones, que probablemente fue un factor en el acercamiento de Kim a Seúl y su ofrecimiento de reunirse con Trump, requerirá una continua cooperación china.

Como señal de que China está dispuesta a ser una espectadora si comienzan las conversaciones, una editorial en el Global Times de China, instó al pueblo chino a mantener la calma y mantenerse en posición, así como evitar la mentalidad de que China está siendo marginada. Añadiendo que No es necesario que China, una potencia importante se esté preocupando por Corea del Norte o que se alíe con los Estados Unidos, la editorial agregó que si la reunión de Trump-Kim contribuirá a la desnuclearización y la paz que China desea con más anhelo, China no tiene ninguna razón para no estar feliz al respecto.

 

https://www.npr.org/sections/parallels/2018/03/12/592859517/for-china-one-of-the-greatest-risks-of-trump-kim-talks-is-being-sidelined

Manuel Celis

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