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Maquiavelo, la República y las Armas Virtuosas

Pequeña reflexión sobre las 4 virtudes cardinales de toda República y su relación con las armas de la nacion, el deber de estas, y porque deben estar sometidas a las virtudes de toda República, un enfoque desde el republicanismo Clásico.

      “No pueden haber buenas leyes donde no existan buenas armas, y donde se cuenta con buenas armas deben haber buenas leyes”

Maquiavelo Nicolás

         La organización militar siempre se ha posicionado como una de las partes más importantes de toda República.

Recordemos que para mediados del siglo XV las ciudades–Estados conformadas en Italia cayeron justamente por la debilidad de sus armas, de allí viene el énfasis que da este importante autor italiano a la fuerza militar para el cuidado de la República.

Siendo la República la mejor forma de gobierno existente, ésta debe regirse por 4 virtudes cardinales que son inherentes, no solo a la forma de gobierno, sino a sus fuerzas militares, y así también a sus individuos, ya que son éstos los que conforman la República.

La primera de estas 4 virtudes cardinales, siempre ha de ser la Justicia. 

Por ser la primera de las virtudes, la justicia es la que guía y la que atraviesa el espíritu de toda República, así como también el espíritu de su armas y de sus ciudadanos.

La segunda de estas virtudes ha de ser la Templanza, virtud que permite mantener una manera de actuar equilibrada frente a las adversidades que se puedan presentar dentro de la República.

La templanza sometida a la justicia garantiza el manejo y control equilibrado de toda arma.

 

La Prudencia sería, entonces, la tercera de estas virtudes cardinales, y ella debe existir para tener moderación al momento de actuar.

La prudencia es necesaria porque existe un momento y un lugar donde toda persona debe actuar, y esto exige un cálculo porque todo acto genera una reacción y, o una consecuencia.

Finalmente la última virtud cardinal será la Fortaleza.

Mantener una República no es un trabajo fácil, y menos si ésta se encuentra en ojos de un enemigo, es por eso que toda República, individuo y en especial las fuerzas armadas deben estar dotadas de Fortaleza, mental y espiritual.

La fortaleza permite mantener la seguridad nacional, y la fortaleza de su territorio.

Cuando  los antiguos se referían a la virtud e la fortaleza, no vinculaban el término a la fuerza bruta, sino que se referían a la fortaleza de espíritu.

El espíritu se cultiva y se doblega ante las virtudes que fueron mencionadas.

Ninguna República pudiera existir sin poseer estas 4 virtudes cardinales, y ninguna República se mantiene si sus armas no son doblegadas y guiadas por estas mismas virtudes.

Las pequeñas ciudades-Estados de Italia estaban apenas conociendo la luz , cuando este país ya se encontraba inmerso en una época de humanismo clásico.

En el humanismo clásico de Italia los valores y las virtudes de los antiguos se encontraban en auge, pero quienes hacían la guerra para la defensa se encontraban débiles y corruptos debido al daño de la vileza de la época de “ sobornos principales”.

Maquiavelo observa que los grupos de hombres de armas de Italia se encontraban conformados principalmente por bárbaros y mercaderes quienes no tenían ningún sentimiento de arraigo hacia el territorio que se defendía.

Los pocos que tenían dicho arraigo, no poseían ni sentido de justicia para ajusticiar a aquellos que atentaban contra su tierra, ni templanza para doblegar aquellos sentimientos que nublaban su juicio, ni prudencia para saber cuándo aprovechar las oportunidades, ni mucho menos fortaleza de espíritu que los ayudara a plantarse firme frente al enemigo.

Las armas de una nación no pueden estar en manos de cualquiera, es por esto que para mantener cualquier República, o ciudad, se necesitan armas fieles y virtuosas, subordinadas a la justicia, la  templanza, la prudencia y la fortaleza, es decir a las virtudes cardinales de toda República.

Las virtudes cardinales garantizan la subsistencia de la esencia misma de la República.

Las armas de la nación deben estar dirigidas a la protección de la República y jamás han de levantarse en contra su bien común, pues su existencia y espíritu están conformados por las 4 virtudes cardinales que atraviesan y conforman a cada República.

La falla de las armas a la República, sería desvirtuar y perder su propósito, y por tanto la razón por las que existen.

Andrea Rivas

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