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7 prolegómenos para entender la palabra Estrategia

Cuántas veces escuchamos a personas diciendo: “conseguí una estrategia para este problema que, seguro, lo voy a resolver” O, “la estrategia que tengo en mente nos va a permitir lograr el éxito en lo que proponemos”.

Es bueno preguntarse si lo que aplicaron les resolvió la situación, o fue un simple impulso discursivo que, lejos de convertirse en un pensamiento razonado para solucionar un conflicto, solo llegó y con la misma rapidez se fue.

Quizás se trató solamente de una idea, un ardid, o tal vez una estratagema. Porque la Estrategia, sin duda, es mucho más que éso. Es un acto que surge del pensamiento en toda su amplitud.  Por ese motivo, te proporcionamos estos (7) siete párrafos que te nos ayudan a entender qué es la Estrategia.

 

  1. La palabra Estrategia es de origen griego. El concepto que aparece en todas las culturas y períodos relacionan a la Estrategia con la guerra, y con la existencia de un contrincante. Y es así, porque si ahondamos con profundidad en su acepción percibimos que la Estrategia se encuentra constituida por una serie de principios y conceptos sobre cómo manejar las coyunturas de la guerra,  y cómo elaborar el plan de campaña maestro, e integrar y organizar mejor las fuerzas. En conjunto, estos principios y reglas que conforman a la Estrategia, indican una suerte de sabiduría militar universal, es decir, una serie de patrones que se pueden adaptar según las circunstancias que se presenten como oportunidades. Sin embargo, en el devenir de los siglos la Estrategia ha tenido otras aplicaciones en la vida diaria del sujeto pensante.
  2. El general alemán Helmut Von Moltke (1800 – 1891) consideró a la Estrategia más que una ciencia. Para él, es la aplicación del conocimiento a la realidad que percibimos. La Estrategia es el desarrollo de pensamientos capaces de modificar la idea rectora original, a la luz de situaciones siempre cambiantes: la Estrategia es el arte de actuar bajo la presión de las más difíciles condiciones.

  3. En el Arte de la Guerra de Sun Tzu, libro o máximas, escrito probablemente en el siglo IV a. C., pueden hallarse fragmentos de casi todos los patrones y principios estratégicos desarrollados más tarde en el curso de los siglos, por vencedores en contiendas bélicas. Para este filósofo, Estrategia es el hecho de que el general o estratega venza al adversario sin derramar sangre. Cuándo y cómo él la aplique debe explotar primero las debilidades psicológicas del adversario, manipularlo para que adopte posiciones desventajosas, además, inducir sentimientos de frustración y confusión.
  4. En fin, una estrategia para Sun Tzu es aquella que puede lograr que, la parte a la cual va dirigida, se desplome en su mente antes de rendirse de manera física. La Estrategia es aquella que se piensa anticipadamente, con objetivos a largo plazo; luego, que prevea y decida que batallas eludir y cuales batallas serán inevitables; pero, también prevea tácticas que controle y canalice las emociones del contrincante. En fin, para Sun Tzu, las estrategias exitosas en la guerra, ya sean de tipo ortodoxa o en las que prive lo extraordinario, se basan en cogniciones sumamente pensadas; es decir, racionales e intuitivas, pero que guarden el equilibrio emocional que lleve a vencer con un mínimo derramamiento de sangre.
  5. Robert Greene (2006), en un bestseller denominado Las 33 estrategias de la guerra, recomienda ideas que pueden transformarse en estrategias a la hora de atacar un problema o conflicto. En un primer momento nos expresa que, antes de pensar una estrategia, debemos ver las cosas como son en realidad, y no como las emociones nos las pintan. Y después de pensarla, debemos controlar nuestras reacciones emocionales para que nos faciliten una mejor percepción de la situación. Si actuamos con temor, con incertidumbre o si nos vamos de buenas a primera, ésto nos hará sobrevaluar al enemigo y actuar demasiado a la defensiva.
  6. Sobre los actos emotivos, a este autor le sobran razones. El enojo y la impaciencia nos pueden empujar a acciones precipitadas que reducirán nuestras opciones. Por otra parte, el exceso de confianza, particularmente como resultado de un probable éxito, o el amor y el afecto de los que están cerca de nosotros, sin pensarlo, nos pueden obligar a sobrestimar la situación.
  7. Por lo pronto, Greene nos hace llegar estos consejos: Cuando logremos el éxito en las primeras de cambio, debemos ser extremadamente precavidos. Cuando el miedo nos haga que las piernas nos tiemblen, nos debe recordar que estamos exagerando los peligros que enfrentamos. La estrategia que debamos adoptar, según este autor, demanda un máximo de realismo, en el sentido de ver las cosas tal y como son, y no como nos lo demuestra la primera impresión. Cuanto más podamos limitar o compensar nuestras reacciones emocionales, más nos acercaremos al logro de los objetivos.

 

En fin, no debemos contar los pollos antes de nacer, así el gallo nos inspire confianza. O en un lenguaje más figurado: Pensemos con la razón antes que con el corazón.  

 

 

 

Referencias bibliográficas:

 

  • Greene, Robert (2006). Las 33 estrategias de la guerra. Editorial Océano, Ciudad de Méjico, Méjico.
  • Sun Tzu. (1999). El Arte de la Guerra. Editorial Gestión 2000. Barcelona, España.

 

Extraído del libro A ver qué encuentras del autor Julio Sánchez Flores

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